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sábado, 14 de marzo de 2009

darlin' please don't

Leí la columna de la Allyson y quedé shockeada... es que nadie quiere sufrir por amor. Seriously!


Aún recuerdo aquel día que llegué temprano en la mañana a mi casa , post fiesta, apenas abrí la puerta del baño las lágrimas brotaron de mis ojos como aguacero en Julio. Al mirarme al espejo notaba como el maquillaje corría por mi cara, sentía que mi corazón se quebraba creyendo que nunca más se recuperaría. Lavé mi cara, subí a mi pieza y traté de dormir aunque el vendaval de recuerdos no escapaban de mi mente.
Mi mamá me despertó para almorzar. Recuerdo ser un zombie que apenas probó bocado. Subí a mi pieza, estaba caluroso, me tiendo en el piso, agarro mi almohada y comienzo a llorar, no sé cuanto, pero mi cabeza dolía como nunca. Ese fue el peor día, pensé en todo lo que había pasado y todo lo que había perdido, pero más que nada pensaba en él. Así fue todo el día, pensando...

Durante mucho tiempo traté de sobreponerme, creí hacerlo... pero cada vez que lo veía, volvía a ser lo mismo, mi corazón latía a mil por hora y los sentimientos volvían y trataba de ver la más mínima señal donde no la había, ilusa aún creía que el tiempo se podría retroceder.
Cuando logré abrir los ojos, un gran sentimiento de rechazo me invadió, cada vez que escuchaba su nombre sentía que mi sangre se calentaba y una ira incontrolable me invadía, lo odiaba, me repugnaba cada momento que pasé con él, cada recuerdo.

No sé ni como ni cuando, pero con el tiempo todo empezó a cambiar, me di cuanta que ya no valía la pena seguir sufriendo en silencio porque me estaba haciendo daño a mi misma y vivir así no se puede. Como dicen el tiempo cura todo, pero pucha que costo.


Así que Allyson si te dicen que es mejor sufrir... diles porfa que se peguen un tiro en la cabeza antes de decirte eso!. Es el consejo de una amigui con un broken heart.

viernes, 20 de junio de 2008

Hasta que choque el hueso.

En este nuevo reportaje de su blog favorito la escritora de cabecera- osea yo- deja de hablar un rato de si misma y se sumerge en el mundo pachanguero, reguetonero, blinblinero, villero de la juventud sub 18 del two thousand and eight.

Bueno, debo ser honesta, estuvo de cumpleaños una amiga y se celebraría en un antro de perdición. La misión era clara, sobrevivir al tedio y a las melodías estridentes que incitan a la chiquillada a juntar sus cuerpos, en cuan acto de copulación. Con la cumpleañera comentabamos la manera en que la gente se movía, la música, el calor, etc, cuando surgió la idea de documentar esta única (única en todo su sentido, porque no se volverá a repetir y porque era la primera vez que pisaba un boliche de estos) experiencia.

A la entrada ya era todo raro, mucha gente "normal" haciendo cola, el infaltable guardia que te pide el carnet o la credencial de la u. Más adelante la guardia femenina que te revisa el bolso y... ¡Eeeeeeeeey! toca mi infartante anatomía (cuek) en busca de resquisios de alcohol. Tercera vaya la boletería, osea más encima te cobran por entrar, ¿Qué peor?.

Una vez pasados todos los obstáculos llegas a la dancefloor, lugar donde la magia sucede. Debo confesar que tenía curiosidad de observar como las personas de este ambiente se desenvolvían, la interacción cazador-presa y el rito del cortejo. No me dejó de sorprender el gran número de individuos para tan reducido espacio y el como las mujeres bailaban enagenadas, mostrando sus mejores atuendos, movimientos y maquillaje para atraer al sexo opuesto.
Los ritmos tropicales con gusto boricua no son lo mío claramente, soy más tiesa que Rony dance, pero eso es otro cuento, es por eso que me pasé toda la fiesta en una esquina con un vaso en mi mano, esperando curarme, digo juntando valor, para tratar de mover el esqueleto y fundirme con la muchedumbre. Tanto esperar me sirvió para notar el rito del cortejo el que se reduce a:
1- ¿Hola quieres bailar?. 2- Lisonja por parte del macho. 3- Acercamiento. 4- Ósculo para cerrar el rito. 5- Intercambio de teléfonos, msn, para no ser descortés o promiscuo.
Rito efectivo, la pareja va al grano y punto. Estos niños no pierden el tiempo, que va con las galanterías o con esperar a la dama a que este preparada, saben muy bien el valor del tiempo y a decir verdad, lo que menos hacen es perderlo.

Nunca pude llegar al coma etílico, el que me permitiría sacar mi personalidad y danzar al ritmo de Gilda, lástima por mí, me perdí tremendos galanes. Cuando estaba apoyada frente a un poste esperando a la Fran, aparece un hombre que me saca a bailar, no correspondía a mi tipo de hombre así que le digo que ando en busca de una amiga y huyo raudamente.
Cuando se deambula por lugares así, lo menos que quieres es encontrarte con personas que te conocen, pero no falta la compañera de colegio que no veías desde la fiesta de graduación que te saluda en el baño y te pregunta por tu vida y además te dice " ¿Tú, aquí?, ¡No lo creo!". No queda otra que reír nerviosamente y retirarse Ipsofacto.
La aventura termina cuando tu sonrisa se esfuma y comienzas a tener una expresión de aburrimento, es mejor salir e interiorizar todo lo que hiciste, reir del lugar en que estuviste, los rituales que viste y de cómo alguna vez dijiste que nunca pisarías un antro como ese, pero ahí estuviste.

En fín, juzgue usted, dicen que en la diversidad está el gusto.

 

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